La medicina de familia está fundamentada en una relación continua y personal entre el paciente y el médico cuyo enfoque es el cuidado integral.

El médico de Familia es “el especialista en personas”, cuyo área de conocimiento abarca a la PERSONA COMO UN TODO, debe tener siempre una visión global del individuo. Tiene en cuenta no sólo los aspectos físicos de la enfermedad, sino también los psicológicos y sociales, y el entorno en el que vive el enfermo, sus circunstancias familiares y sus relaciones sociales, que en gran medida influyen en su estado de salud.

El médico de Familia es el generalmente conocido por la población como médico de cabecera o general, aunque existen diferencias con éste, ya que para ser médico de familia los licenciados en Medicina realizan cuatro años de formación MIR (médico interno residente) en la especialidad de Medicina de Familia y Comunitaria.

Además del acto curativo tradicional de un amplísimo abanico de problemas de salud de diferentes características y gravedad, también aborda diversas actividades que van desde la prevención de las enfermedades, desarrollo de programas de salud dirigidos a los problemas y necesidades de salud más importantes (Hipertensión arterial, Diabetes Mellitus, Hipercolesterolemia..) y promoción de la salud.

Curar a veces, aliviar a menudo y consolar siempre

Cada contacto con el paciente es una ocasión ideal para poner en marcha medidas de prevención y/o educación sanitaria.Mensajes como "no fumar", "beber con moderación", "seguir una dieta sana" o "hacer ejercicio físico de forma regular" forman parte del día a día de la consulta de un médico de familia. La educación para la salud se hace no sólo a nivel individual, sino también, a nivel comunitario (colegios, asociaciones, etc.).

Ea fundamental facilitar la información necesaria para que el propio paciente decida, junto con nuestra colaboración, el curso de la atención que prefiere. La promoción de la autonomía del paciente para autocuidarse es, en sí misma, un objetivo de salud esencial.